martes, 23 de agosto de 2011

La tendencia que debemos seguir.

Por Gabriel Suárez 


Los asistentes virtuales, a distancia o por horas son sin duda toda una tendencia mundial.

Hay varias formas de ser millonario pero… ¿cómo ser millonario y ser feliz a la vez?
La mejor manera es teniendo tiempo para nosotros y ese es el mensaje principal de Timothy Ferriss autor del best-seller llamado “Trabajar 4 horas a la Semana” – The 4-Hour Workweek, del que recomiendo su lectura. Sobre el libro y sus ideas principales también se puede consultar El Nuevo Secreto para Ser Millonario y Ser Feliz.

Una de las ideas principales de ese libro es el concepto outsourcing life: el contratar a otras personas para que hagan tareas que nos quitan tiempo, es decir asistentes personales.

Este tipo de asistentes personales, básicamente se dedican a realizar labores que podría hacer un/a secretario/a o un ayudante personal, pero sin las limitantes de horarios, distancias o funciones predeterminadas al momento de la contratación.

La contratación de asistentes personales hoy en día es un tema muy accesible dada la reducción de los costos de contratación. Uno no tiene que crear un puesto de trabajo con los costos que implica tener un trabajador a tiempo completo, que van desde movilidad a los costos legales, seguridad social e implementación del puesto de trabajo.

Este tipo de asistencia personal, no se limita a labores corporativas y/o ejecutivas, pues también ofrecen servicios de índole personal e incluso familiar, evitando así el síndrome Zoila, que consiste en querer hacer uno mismo absolutamente todo, tanto en los negocios, en la casa, con la pareja, amigos etc., bajo el errado concepto de que así se ahorran costos y todo funcionará mejor.

Ciertamente, cuando deseamos que todo salga bien es necesario cuidar hasta el más mínimo detalle y verificar los costos al milímetro, pero eso no debe de llevarnos al extremo de pretender realizar absolutamente todo personalmente: al hacerlo se perderían oportunidades para lograr nuevos negocios, relaciones, tiempo con la familia y se dejarían de hacer las cosas o actividades que más disfrutamos.

Asimismo debemos reconocer que ni dominamos todas las áreas, ni tenemos todos los contactos, como hace una empresa que se dedica a cubrir muchas y variadas necesidades tanto corporativas como del hogar.

Precisamente eso está detrás de Barea Solutions, un concepto cada vez más utilizado, cuyo único objetivo es crear una sinergia entre nuestros clientes y su asistente personal en la cual aquellos pueden contratar nuestros servicios para la realización de tareas comunes que les quitan tiempo tanto en su trabajo como en su hogar.

Somos su asistente personal 24/7 para temas específicos.

En Barea Solutions se puede contratar por hora, por día e incluso por proyectos específicos las 24 horas del día. Por ejemplo, en la organización de un desayuno, una boda o un cumpleaños, su asistente personal se encargaría de coordinar todo lo relativo a esas reuniones sociales.

En negocios su asistente personal le podrá organizar por ejemplo todo lo relativo a los viajes, juntas, agenda, traslados etc.

Le invitamos a que conozca un poco de lo mucho que podemos hacer por usted y recuerde que Barea Solutions simplifica tu vida.


martes, 5 de julio de 2011

Con el perdón en la boca

Por Gabriel Suárez

En estos últimos días, he recibido tantas solicitudes de perdón, que me han hecho sentir en una posición casi casi sacerdotal, y les cuento por qué.

La semana pasada tuve una cita con una proveedora para conocer sus servicios y saber si podíamos trabajar juntos en nuestra área de planning wedding. Sin embargo llegó treinta minutos tarde a nuestra cita, alegando como disculpa que “con el trafico de esta ciudad, es imposible llegar a tiempo a ningún lugar” a lo que yo pensé ¿y como es que yo llegue aquí a tiempo?

Obviamente, de la posibilidad de trabajar juntos, mejor ni hablamos…

Al día siguiente tuve una cita a las 9am en un corporativo de Paseo de la Reforma, corporativo que comienza labores a las 8:30am. Previniendo el tráfico, amigo solidario de esta ciudad Azteca, llegué a las 8:45am. Pregunté por mi cliente y me indicaron que no había llegado, pero que ya no tardaría, y bueno, el tiempo de espera fue suficiente para salir a comprar un café a la tienda de la sirenita verde mas cercana, tomarlo y volver cincuenta minutos más tarde y aún esperar cinco minutos más. Al entrar a su oficina escucho “Por favor perdona el tiempo de espera, pero con este tráfico es imposible llegar a tiempo”

La mañana posterior, el ofrecimiento corrió por parte de la encargada de un business center  de un hotel en Polanco, en donde Barea Solutions atendía a un cliente.  Se le solicitaron por escrito tres copias de unos documentos y dos copias más de otros.

Al recogerlos, estaban exactamente al revés. De inmediato su ruego hacia mi fue: “Te pido me perdones, confundí lo que me solicitaste, pero ahorita mismo saco las otras copias”. Mi pregunta mental fue: ¿no es este tu trabajo? Porque, dicho sea de paso, no tenía absolutamente a nadie que atender, además de a mi.

Por último, el viernes de la semana pasada, al llegar a un centro comercial, me persiguió por el estacionamiento una persona que lava coches, ofreciendo su servicio. Pregunté precio y tiempo y respondió: $50.00 pesos y en 25 minutos está listo. Acepté ya que tenía tiempo suficiente: yo iba a una selección de regalos para un cliente de Barea Solutions.

Al salir, me encuentro con la camioneta sin lavar y al lavacoches, comiendo un pan, sentado en su cubeta. Al verme salió corriendo hacia mí diciéndome. “Discúlpeme jefe, es que llegó una señora con mucha prisa, le lavé su coche y en lo que descansaba pues ya llegó usted”.

De verdad que creí que esto era un mal chiste o una cámara escondida, pero era real, ahí estaba nuevamente la solicitud del perdón, por lo que sospecho que en este país, el servicio va mas ligado con el perdón que con la eficiencia.

Así que a todos aquellos que anhelan el perdón, los absuelvo de la falta de servicio y atención y les invito a ir buscando otro trabajo, que del perdón hijos míos, lamentablemente no se vive. 

lunes, 13 de junio de 2011

“De que sale, sale”

Por Gabriel Suárez

Durante los más de catorce años que trabajé en turismo, una de las ramas a las que también me dediqué fue la de organización de grupos, congresos y convenciones alrededor de los cinco continentes.

El elaborar uno de estos eventos, conlleva trabajar con una precisión minuciosa para evitar un error que pueda causar cualquier molestia al cliente.

Era llamativo cómo al trabajar con operadores de diferentes países, y destaco China y Australia, esta precisión de coordinación era exacta y se revisaba más de una vez, para eliminar los posibles momentos críticos ante el cliente.

Sin embargo, al trabajar en México, en demasiadas ocasiones, esta precisión siempre era vista como un trabajo extra, excesivo e incluso una exageración innecesaria, ya que los prestadores de servicio, líneas aéreas, trasladistas terrestres, y guías, entre otros, decían dominar tanto lo que hacen, que no era necesario prevenir situaciones que muy rara vez ocurren. Y mi mente preguntaba ¿Por que no cambiar la rareza por nunca?

Y cuando les preguntaba: “¿qué pasará si se sale de control el grupo por no prevenir X situación?”,la respuesta era… No pero mira de que sale, sale.

Es por demás contar la cantidad de cartas que tenía que solicitar al prestador de servicios pidiendo una disculpa de su parte hacia nuestro cliente, porque finalmente, esa falta de prevención había causado dificultades.

En estos días, una de mis ocupaciones es mi incursión en la producción teatral junto con el ya experimentado productor, director y actor Cristóbal García-Naranjo, de una obra próxima a estrenar  este 1º de julio (www.elultimosabadodejunio.blogspot.com).
Y la historia se repite al intentar hacer una planeación correcta de esta próxima puesta en escena con el recinto teatral, y evitar posibles problemas con el montaje, mudanza, logística, planeación de ensayos, etc. Las respuestas son negativas, ya que no hace falta tanta planeación; ellos hacen eso todos los días, pero de haber algún contratiempo, no importa, por que de que sale, sale.

“A la mexicana”, “al ahí se va”, “aventarnos como el borras” (para generaciones anteriores), “de que sale, sale”, “al aventón”, “al chilazo”, “al ingue su”, “a  la Vicente Fox”, “igual es chicle y pega”… (¿se me fue alguna? Anótalas en el área de comentarios por favor), son expresiones a las que creo que estamos tan acostumbrados, que escuchamos y repetimos desde que somos niños, que ya es normal para gran parte de los mexicanos (y nunca generalizando), el tener un pensamiento muy limitado para llevar a cabo el servicio por el que recibimos una paga.

De este modo, nosotros mismos provocamos que en el momento que exista una oportunidad de crecimiento laboral, únicamente la veamos pasar y nunca nos sea propuesta o incluso, sea para un extranjero, más capaz y responsable.

Y yo me pregunto, ¿por qué tenemos que seguir trabajando en muchas áreas de este país, de manera tan poco planificada y con una calidad en nuestro servicio realmente baja, restringida o peor aún, mala?

Pero eso si, cuando nos piden el trabajo, DE QUE SALE, SALE.

sábado, 21 de mayo de 2011

Definición de cliente

Hablar del servicio al cliente es un tema tan amplio como hablar de la combinación de números o de colores. Todas las empresas hablan de dar el mejor servicio, todas mencionan el servicio al cliente, capacitar a su personal para dar una buena atención, de contar con los mejores CRM (Customer Relationship Management) pero realmente ¿Cuántas de ellas hacen lo correcto para satisfacer a sus clientes? ¿Cuántas dan el seguimiento correcto a la capacitación de sus colaboradores? ¿Y cuántos colaboradores están realmente comprometidos con ellos mismos, para poderlo estar con su empresa y dar el mejor servicio a sus clientes?

Quizá en México no hemos terminado de comprender lo importante que es el dar un servicio de excelencia a nuestros clientes tanto internos como externos, diferenciando siempre servicio de servilismo, eso que muchas personas practican con tal de agradar al jefe o cliente y que sinceramente llega a ser muy molesto.

Definamos en primer lugar, para ser claros y entendernos mejor, aquello de lo que hablamos.

Clientes internos, son todas aquellas personas con las que día a día interactuamos en nuestros trabajos. Ya sea la recepcionista, que nos entrega documentación, la persona encargada de elaborarnos la facturación, el responsable de informarnos que ya se realizó la cobranza, el encargado de esa venta tan importante etc. Es decir, todos nuestros compañeros de trabajo, junto a los cuales formamos ese gran mecanismo, que hace que la empresa en la que laboramos funcionen correctamente.

Clientes Externos, son todas aquellas personas que vistan nuestra empresa, o solicitan nuestros servicios corporativos ya sea para cerrar un importante negocio, realizar una compra, recabar información, e incluso me atrevería a incluir en esta lista a los proveedores que nos visitan, ya que ellos pueden ser un excelente difusor de nuestra labor, pues al tener contacto con diferentes empresas, pueden o no, recomendar nuestro servicio. 

En mi experiencia de 21 años laborando en diferentes empresas y ofreciendo distintos  servicios corporativos para muchas otras, he visto con gran tristeza y muchas veces con desesperación, las precarias, por no decir malas formas y modos en las que gran parte del personal de éstas tratan al cliente, desde la trinchera de un Director o Gerente, pasando por vendedores y hasta recepcionistas, nunca generalizando, ya que siempre existen muy agradables excepciones.

Y es que existe un síndrome que padecen varias personas al llegar a trabajar en empresas con renombre, el cual consiste en que pierden el piso y creen que ellos son la empresa, y no sólo un colaborador más, que forma parte de ese universo de personas, y a quienes en cuanto ya no son valiosas para la empresa, les dicen “lo sentimos, hoy es tu ultimo día”.

Nada, nada cuesta sonreír a nuestros clientes internos o externos, nada cuesta dar un gracias por las acciones brindadas a nuestra persona y lo mas importante de todo, nada cuesta elaborar el trabajo por el que recibimos un salario, tenerlo en tiempo y forma y no dar más explicaciones, si no auténticos resultados.